
No hay respiro. El difícil equilibrio entre el desarrollo y la sostenibilidad social y medioambiental está a un paso de volver a saltar por los aires en Álava, que es blanco de decenas de planes que aspiran a sembrar montes y colinas con aerogeneradores. El último, previsto para la cima de Canto Blanco, ya ha logrado
poner en pie de guerra a las localidades de la zona, a organizaciones ecologistas y sociales y, ahora, a la Diputación alavesa. Ésta, garante del sostenimiento ambiental del territorio,
solicitó ayer la suspensión del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental de dicho proyecto por no someter a información pública los nuevos datos ambientales que el promotor incorporó a última hora en el expediente.